Béyham, por favor dime que no vas a odiarme si vuelvo a ti, arrastrando mi vergüenza por haber desaparecido sin avisar. Tuve un mes repleto de exámenes, necesitaba tomarme un espacio para enfocarme y no quedar como un loco recursando materias. Verás, noté que mi hilo desapareció, perdiéndose entre todos los árabes o comentarios del Medio Oriente, y dudé un instante si escribirte de nuevo o no hacerlo. ¿Vas a recibirme con los brazos abiertos, o debo pensar en una patada en el estómago como venganza?