/ Tarareaba el pequeño Mielle una canción de cuna a uno de sus peluches cuando los pesados pasos de su hermano mayor anunciaron su llegada. Aguardó tranquilo a que fuera hasta su encuentro, a pesar del brillo en los ocelos que delataban su emoción. Una sonrisa de oreja a oreja pintó la ternura de su rostro y se giró hacia el mayor al notar el toque en sus hebras. No dudó en envolverlo en un abrazo, tirando de él hacia abajo para que se quedara cerca. ¡Khaooooos! ¡Sip, te he echado mucho, mucho, mucho de menos! ¿A cuántos hombres malos derrotaste hoy? ¡Óh! ¿Me trajiste dulces? ¿Podemos comerlos ya? Por favor, aunque sea la hora de la cena..
| No es nada, gracias por acogerlo bienn♥︎