Hola a todos. Sé que he estado un poco ausente, y aunque mi plan es actualizar pronto las historias, hoy la realidad me tocó la puerta de una forma muy diferente. Vivir este terremoto en Venezuela me hizo entender, de golpe, que la vida cambia en un segundo; que hoy podemos tenerlo todo y mañana el suelo se nos puede mover por completo. Por eso, antes de volver a la ficción, quería dejarles este recordatorio desde el corazón: amen con fuerza hoy, abracen a los suyos y no den nada por sentado, porque el presente es lo único real que tenemos seguro. Gracias por estar aquí, los quiero.