Sky_Simplemente
Esta historia ocurre en lo que alguna vez fue el mundo clásico de los videojuegos de Sonic. Green Hill, Marble Zone, Labyrinth, Casino Night... escenarios familiares, coloridos, simples.
Pero eso quedó atrás hace años.
El mundo fue corrompido.
No por un solo error, ni por un fallo menor del código, sino por la llegada de los EXEs: entidades nacidas del glitch, del odio, del código roto y del deseo puro de matar. Sonic.exe, Lord X, Rewrite, Lady X, Fatal Error, Fleetway, Majin y otros más transformaron este universo en un infierno pixelado, donde la sangre reemplazó los anillos y los gritos se mezclaron con los efectos de sonido clásicos.
Durante años, los EXEs fueron mitos, pesadillas, dioses del terror.
La gente huía. Rezaba. Se escondía.
Hasta que pasó lo impensable:
👉 Se acostumbraron.
El terror se volvió paisaje.
La violencia, rutina.
La masacre, ruido de fondo.
Los EXEs seguían siendo brutales, sangrientos, creativos en su crueldad... pero ya no provocaban miedo. La gente los miraba con resignación, hastío o indiferencia. Algunos incluso los ignoraban por completo.
Y eso los frustró.
Porque si nadie teme...
¿qué sentido tiene matar?
Sin embargo, esa no es la historia principal.
El verdadero núcleo: el apego imposible
La historia gira en torno a algo que no debería existir en este mundo:
El apego emocional.
Uno de los EXEs -una entidad creada para cazar, torturar y destruir- comienza a desarrollar un cariño retorcido, enfermizo e inexplicable por un mortal.
Un niño de 14 años llamado Max.
Max no es un humano común.
Es un erizo negro, con púas blancas heredadas de su abuelo, una apariencia que ya de por sí rompe las reglas visuales del mundo. Es torpe, tranquilo, ingenuo y peligrosamente tierno en un universo que ya no cree en la inocencia.
Y contra toda lógica, Lady X se encariña con él.