LeeNahari
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Bang Chan no era solo un alfa dominante; era una fuerza de la naturaleza en el mundo de los negocios. A sus treinta años, era el dueño de unas marcas de autos y ropa más lujosas y exclusivas del país.
El aire era denso, no con vapor, sino con un aroma suave, casi etéreo, que golpeó a Chan con la fuerza de una revelación.
Era Fresa y Vainilla. No un perfume artificial, sino el aroma natural de un omega que había infundido su fragancia en su entorno.
Seungmin estaba detrás del mostrador. Llevaba un delantal pulcro y una sonrisa reservada.
-Buenos días. ¿Puedo ayudarle? -