Nennismargers
Brian Gutiérrez era exactamente así.
Dentro y fuera de la cancha, parecía no tener miedo de nada.
Era impulsivo, orgulloso y demasiado acostumbrado a conseguir lo que quería.
Para algunos, era simplemente un compañero de equipo.
Para otros, alguien en quien confiar.
Pero quienes realmente lo conocían sabían que detrás de aquella seguridad había algo que nunca mostraba.
Un lado que mantenía escondido.
Hasta que apareció Armando González.
Armando era diferente.
No necesitaba llamar la atención para hacerse notar.
Tenía algo tranquilo, algo que contrastaba completamente con la personalidad de Brian.
Como una flor creciendo en medio de un lugar donde nadie esperaba encontrarla.
Y quizá por eso Brian se fijó en él.
Al principio fue solo curiosidad.
Una mirada durante un entrenamiento.
Una conversación que ninguno de los dos recordaría como importante.
Un encuentro accidental en un pasillo.
Pequeñas cosas.
Detalles insignificantes.
Hasta que dejaron de serlo.
Porque el Diablo nunca había tenido intención de acercarse a una flor.
Y la flor jamás imaginó terminar tan cerca de él.
Brian sabía que debía mantenerse lejos.
Armando no tenía nada que hacer en su mundo.
Pero cuanto más intentaba ignorarlo, más difícil se volvía hacerlo.
Había algo en Armando que conseguía atravesar todas las barreras que Brian había construido.
Y eso lo molestaba.
Lo confundía.
Lo hacía preguntarse por qué, entre tantas personas, precisamente él había conseguido llamar su atención.
Quizá algunas personas llegan para enseñarnos algo.
Quizá otras llegan para destruir todo lo que creíamos conocer.
Y quizá algunas llegan para convertirse en nuestro secreto más peligroso.
Brian todavía no sabía cuál de esas cosas sería Armando.
Pero una cosa era segura:
el Diablo jamás debió enamorarse de una flor.
Porque cuando una flor crece en el jardín equivocado...
no siempre termina marchitándose.
A veces aprende a sobrevivir.
Y a veces...
termina cambiando a