Marlonini
Cada década, la ciudadela de Westilandia rinde pleitesía a los Nuevos Dioses durante el Festival de la Cosecha: una noche de aparente concordia en la que se celebra un piadoso sorteo. Solo los párvulos de estirpe más fina, engalanados con guirnaldas de flores, son escogidos por la mirada de las deidades para peregrinar hacia el prometido «Edén».
Mas apenas transcurridos unos años del último tributo, los bronces de la Santa Iglesia repicaron fuera de tiempo. Los Nuevos Dioses descendieron de las alturas, no con bendiciones, sino hambrientos, enardecidos y sedientos de carne humana. En una sola jornada de sacrilegio, la tradición tornóse en masacre, la fe en vil traición y cada flor del reino sangró.
Diez años después de presenciar cómo su propio linaje era devorado, El ejército de los heréticos marcha en contra de la fe . Su herejia no es por la salvación de Westilandia: es la profanación de la Iglesia, el desvelamiento de la abominable verdad del Nuevo Mundo y la prueba irrefutable ante los hombres de que si sus dioses sangran... también pueden perecer..