BimberJOL
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Hay guerras que se libran con varitas, y otras que se libran en el silencio de quienes ya no saben distinguir el bien del mal.
James Potter y Severus Snape se graduaron creyendo que el mundo aún podía dividirse en bandos limpios: la luz de un lado, la oscuridad del otro. Pero la guerra no respeta esas fronteras. Los arrastró a cada uno hacia una trinchera distinta, y con ellos arrastró todo lo que alguna vez se considero pacifico.
Los estandartes de la pureza ondearon sobre las ruinas. El mundo mágico despertó bajo un orden nuevo, uno donde la sangre lo era todo y la voluntad de los sometidos no valía nada. En ese silencio, la voz mas tenebrosa -la más pesada de todas- resono. Voldemort llamó a Severus ante sí.
-Me has servido bien -dijó la voz que ya no tenía rival-. Y los que sirven bien merecen ser recompensados. O al menos, un lugar en el mundo que construiremos.
Severus no pregunto, no lo miro, solo escucho.
-La pureza debe perpetuarse. -Una pausa, casi tierna en su crueldad-. Te casarás, Severus. Te casaras con la persona que limpie las impurezas que cargas.
En aquel salón donde la luz apenas se atrevía a entrar, Severus no objetó la decisión, no la cuestionó. Lamentandolo en el futuro que se le estaba por imponer.- Como desee mi señor.