Vaniaglaya
La alta alcurnia de Poniente y las esferas más elitistas de la ciudad guardaban secretos oscuros, pero ninguno tan peligroso como la dupla que reinaba en las sombras: Maekar Targaryen, de treinta y seis años, y su hijo Aerion Targaryen, de dieciocho años.
Eran dos Omegas de una belleza casi insultante, dotados de los rasgos inconfundibles de su linaje legendario: una melena rubia platinada impecable, ojos de un tono violeta hipnótico y cuerpos diseñados para la perdición de cualquier Alfa.
Sin embargo, aquella vida de lujos obtenidos a base de engaños no había nacido del capricho, sino del dolor.
Dieciocho años atrás, Maekar había sido el orgullo de una familia inmensamente rica y poderosa.
Con apenas dieciocho años, su ingenuidad se quebró cuando se enamoró perdidamente de un Alfa de su mismo nivel social: Baelor Martell.
Creyendo ciegamente en sus promesas Maekar le entregó su virginidad y su corazón.
Pero la realidad fue cruel: Baelor estaba casado, tenía hijos y solo lo había utilizado para un capricho pasajero.
Cuando Maekar, con el vientre abultado y el alma rota, le confesó su embarazo, Baelor lo negó, lo humilló y lo abandonó a su suerte.
Su propia familia, avergonzada por el escándalo que manchaba su apellido, lo desheredó y lo arrojó a la calle de la peor manera.
A pesar de haber sido traicionado, Maekar nunca odió al fruto de ese amor mal pagado.
Aerion había sido concebido con ilusión, y por él, Maekar juró sobrevivir.
Para salir adelante en un mundo que los había escupido, Maekar aprendió las reglas del juego.
Su belleza efímera era su mejor arma.
Después de que Aerion nació como sea se las arregló con lo poco que le quedaba y las joyas caras que Baelor le había regalado y que las vendió, lo cual le sirvió para seguir sobreviviendo.
Pero luego empezó a trabajar en una cafetería muy exclusiva, con el falso nombre de Leo Dayne en dónde por su apariencia y su presencia aristocrática logró at