sosunangelparami
- Reads 6,082
- Votes 841
- Parts 34
Nunca entendí por qué a esto le dicen volver. Mudarnos a Buenos Aires no fue regresar. Fue irme de todo lo que conocía. Mi casa, mi carrera, mis amigos... la vida que ya tenía medianamente armada.
A mi hermana le ofrecieron un puesto importante en un colegio prestigioso y yo, que siempre supe quedarme, hice lo único que se hacer cuando alguien que amo salta al vacio: salté atrás.
Mientras ella empezaba de nuevo, a mí me frenaban permisos, papeles y tenía que hacer un programa de capacitación eterno, ya que no me dejaban trabajar todavía como profesora.
Así que acepté lo primero que apareció: clases particulares para dos adolescentes.
Algo simple, temporal, inofensivo. O eso creí.
Nunca imaginé que esos nenes eran el hijo y el sobrino de Gastón Sardelli. El bajista de una de las bandas de rock más convocantes del país.
Al principio no pasó nada. Ni miradas. Ni tensión. Ni electricidad. Solo café frío, tareas corregidas y conversaciones cortas en la cocina. Hasta que un día empecé a quedarme más de la cuenta. Y él empezó a dejar de ser un desconocido.
Lo prohibido nunca arranca como incendio. Empieza como curiosidad. Después como costumbre. Después como necesidad.
Hay hombres que no se dejan querer a medias. Y hay historias que, cuando cruzan la línea, ya no te sueltan.
Lo nuestro nació en secreto. En silencios. En puertas cerradas. En decisiones que sabíamos que iban a lastimar a alguien. No fue destino. No fue accidente. No fue inocente. Nos miramos a los ojos y avanzamos igual.
Por eso, si tengo que decir la verdad sin poesía ni excusas: nadie nos obligó.
Los dos sabíamos lo que hacíamos.
Los dos cruzamos la línea.
Los dos elegimos quedarnos.
Los dos somos culpables de esto.
5° Temporada.