Beombel
Estar enamorada del chico más codiciado de Latinoamérica no venía con un manual de usuario. Mucho menos cuando ese chico era Alejandro Aramburú.
A simple vista, eran la pareja perfecta del pop global: dos superestrellas firmadas bajo la misma empresa, compartiendo secretos a espaldas de la industria.
A los ojos de la industria y de los medios, eran inalcanzables. Alejandro Aramburú y Sophia Laforteza proyectaban la imagen perfecta de dos estrellas globales: magnéticos, seguros de sí mismos y completamente entregados a un público al que sentían que le debían absolutamente todo. Delante de los flashes, el profesionalismo no dejaba grietas.
Pero a puerta cerrada, la historia era totalmente distinta.
Entre ellos existía un lazo casi electrizante, pero también una sombra constante de inseguridad que a ambos les carcomía el alma en silencio. Alejandro se ahogaba en la angustia de sentir que, en un mundo donde debía pertenecerle a millones de fans, nunca podría ser verdaderamente solo de ella. Y Sophia vivía bajo la agonía secreta de creer que no era suficiente para el chico al que el planeta entero veneraba.
En cámara, la sonrisa era impecable y el *fanservice* continuo... pero cuando los reflectores se apagaban, la duda permanecía intacta:
¿PUEDE UN AMOR SOBREVIVIR CUANDO SABES QUE TU VIDA ENTERA LE PERTENECE A LA MULTITUD?