koiixz
heeseung y Jake compartían una amistad tan fuerte que parecía indestructible. Crecieron juntos, unidos por risas, travesuras y la certeza de que nada podría separarlos. Para ellos, el mundo era un lugar seguro mientras estuvieran uno al lado del otro.
La casa abandonada al final del barrio rompía esa sensación. Desde afuera, imponía un silencio inquietante: ventanas rotas como miradas vacías y una puerta vencida por el tiempo, esperando a quien se atreviera a cruzarla. Lo que comenzó como una simple aventura, llena de bromas y valentía fingida, pronto se transformó en algo distinto.
Dentro, el aire era denso y helado, como si la casa guardara recuerdos que no querían ser despertados. Cada paso resonaba con un crujido que parecía una advertencia, y la luz temblorosa del celular apenas lograba vencer la oscuridad. Las risas se desvanecieron a medida que avanzaban, reemplazadas por una sensación de peligro invisible, comprendieron la verdad: aquel lugar no estaba vacío, estaba esperando. La casa había elegido testigos... y quizás víctimas.