nurumMansi
La relación a distancia no había sido una decisión fácil. Hubo promesas, videollamadas que se cortaban por el cansancio y silencios que dolían más que las discusiones. Kageyama nunca fue bueno con las palabras, y Hinata, aunque lo intentaba, empezaba a sentir el peso de estar creciendo solo. Había días en los que el amor parecía suficiente, y otros en los que la distancia se sentía como una red demasiado alta, imposible de cruzar.
Pero antes de que todo se volviera pantallas y nostalgia, hubo un momento de pura alegría. Cuando Hinata le dio la noticia, la emoción fue eléctrica, como si acabaran de ganar un campeonato juntos.
-¡Brasil, Kageyama! -había gritado
con una sonrisa que no le cabía en la cara-. ¡Me ofrecieron ir a entrenar allá!
-¡Eso es increíble, idiota!