Liyu0o
Gillian no solía desear ni pedir nada, nunca.
Ni a las velas de cumpleaños, ni a los dientes de león, mucho menos a un Dios,
solo quería llevarse a su hermano y por fin poder protegerlo.
Hasta el año 845, donde la trágica caída del muro María se llevaría su único deseo.