Ryu-Vex
Sae Itoshi siempre se había caracterizado por ser una persona reservada; no le gustaba llamar la atención, pero resultaba inevitable. Al ser un omega con una apariencia muy atractiva, además de destacar por su inteligencia, acababa siendo el centro de miradas a donde quiera que fuera. Sus padres, preocupados, lo criaron con una sobreprotección extrema: para ellos, al ser un omega, debía estar resguardado y alejado de cualquier mala influencia que pudiera ponerlo en riesgo.
Sin embargo, lo que nunca imaginaron es que su hijo mayor desarrollara gustos... ¿particulares? Incluso podrían decirse exóticos.
Y es que sus padres se enteran de esto cuando Sae decide presentarles oficialmente a su pareja: un chico bastante peculiar, con el que nadie esperaba que estuviera saliendo.