brookeiscoolest
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Brian Gutiérrez llegó a Chivas creyendo que lo más difícil iba a ser ganarse un lugar en el equipo... qué iluso. Porque no, lo más difícil terminó siendo Armando González. Sí, la Hormiga. El delantero más disciplinado, más buena onda y también el más despistado para darse cuenta cuando alguien está enamorado de él.
Todo empezó con una mirada en un entrenamiento. Luego vinieron las pláticas, las risas, las concentraciones y los partidos... como si eso no fuera suficiente, al entrenador se le ocurrió ponerlos de roomies en las concentraciones. Obviamente eso no ayudó en absolutamente nada. Al contrario, Brian solo se enamoró más, mientras Armando seguía creyendo que nomás estaban siendo compas.
Y ahí fue cuando todo se empezó a ir al carajo.
¿Y si enamorarte de tu compañero de equipo, y encima tener que compartir habitación con él, fue la peor... o la mejor jugada de tu vida?