limonamonada
Si existe Dios, por favor, concédeme un solo deseo.
Quiero ser la clase de persona que te haga feliz. No quiero volver a verte llorar.
Llegaste a casa casi a medianoche y, sin el habitual "Ya llegué", te tiraste directamente a la cama, te quitaste bruscamente la chaqueta y la mochila y te desplomaste boca abajo. No pude hacer nada más que observar desde arriba cómo enterrabas la cara en la almohada y la empapabas de lágrimas. Quería estar a tu lado, acariciarte la cabeza, abrazarte y decirte: "Estoy aquí para ti".
Si pudiera pedir un deseo...