geneannis
Una fiesta. Una mirada que duró un segundo de más. Y una huida que dejó el aire cargado de preguntas sin respuesta.
Para el resto, él era solo un rostro más entre el caos y el neón. Para él, ella se había convertido en el único punto de enfoque en una habitación llena de ruido. Pero cuando intentó acortar la distancia, ella ya no estaba; solo quedaba el eco de su presencia y un rastro de curiosidad quemándole la piel.
Él no es de los que se rinde ante un "no". Por eso, cuando encaró a su mejor amigo, no hubo necesidad de ruegos, solo una presión silenciosa y una demanda implícita que no admitía objeciones. Al final, el dispositivo cedió el secreto que él tanto ansiaba, entregándole la única llave para entrar en un mundo que ella intentaba proteger.
Él no cree en las coincidencias, cree en las señales. Y si el número de la chica que se fue está ahora en sus manos, no es un error de cálculo ni un golpe de suerte. Es una Simple Casualidad.
A veces, para encontrar a la persona correcta, tienes que hacer las cosas de forma incorrecta.