Fofiii_zzz
«𝙽𝚊𝚖𝚎 𝚘𝚗𝚎 𝚑𝚎𝚛𝚘 𝚠𝚑𝚘 𝚠𝚊𝚜 𝚑𝚊𝚙𝚙𝚢.»
En algún lugar de Maine, más allá de la red de carreteras principales. Hay una geografía que los mapas no logran capturar. Vallis no aparece en todas las guías turísticas, y quienes se desvían de la ruta principal a menudo lo encuentran por accidente.
Es un lugar de belleza tranquila, un valle de pinos y un río que serpentea como una cicatriz plateada. Pero para los que han crecido bajo su cielo rosáceo, Vallis es algo más. Es una presencia.
Dicen que las montañas tienen memoria, pero aquí, es el aire el que recuerda. En los días claros, cuando el sol de mediodía ilumina los bosques, el pueblo se siente seguro, adormecido en una rutina que se repite desde 1890. Sin embargo, en el borde de la visión, en ese punto donde la civilización se rinde ante lo salvaje, el aire se vuelve más denso.
No es humo, no es niebla; es como un pulso electromagnético que vibra en la base de la columna vertebral.
Cerca del centro, un joven de piel morena, cabello castaño oscuro y rizado, con unos inusuales ojos
ámbar que parecen reflejar el tono del cielo, camina con los audífonos a todo volumen, ajeno a la pesadez del aire en la linde. Es solo otro habitante atrapado en la aparente calma.
Y entonces, la pregunta surge, inevitable y dolorosa:
¿Cómo es que, en un pequeño pueblo de apariencia pacífica, nadie logró irse sin perder algo?