Blad_038
Los momentos que dejamos escapar
Hay momentos que parecen no tener importancia cuando ocurren.
Un instante cualquiera.
Una conversación inesperada.
Una sonrisa que dura apenas unos segundos.
Y, sin embargo, algunos de esos pequeños momentos terminan cambiando toda una vida.
Porque muchas veces no perdemos lo que amamos de un día para otro.
Lo perdemos lentamente.
Cuando dejamos de escuchar con atención.
Cuando dejamos de mirar de verdad.
Cuando creemos que tendremos infinitos mañanas para decir aquello que sentimos hoy.
El tiempo tiene una extraña manera de llevarse las cosas sin hacer ruido.
Primero se lleva los pequeños detalles.
Después las costumbres.
Después esos instantes que alguna vez nos hicieron sentir que estábamos exactamente donde debíamos estar.
Pero hay recuerdos que se niegan a desaparecer.
Recuerdos de una mirada.
De una conversación bajo un cielo cambiante.
De alguien que nos enseñó que la felicidad podía esconderse en los lugares más sencillos.
Y quizás esa sea la parte más difícil de aceptar:
Que a veces no extrañamos solamente a una persona.
Extrañamos la versión de nosotros mismos que existía cuando estábamos a su lado.
Porque amar a alguien no significa encontrar un momento perfecto.
Significa aprender a reconocer todos esos pequeños momentos que, sin darnos cuenta, terminan construyendo una vida entera.
Y algunas historias comienzan con algo tan simple... como dos desconocidos encontrándose bajo la lluvia.